Los ingresos pueden tener tres fines: gasto, inversión o ahorro
La mayor parte del dinero que entra lo gastamos para cubrir necesidades inmediatas. Una parte puede destinarse a hacer crecer ese dinero en el futuro (inversión) y otra a guardarlo sin arriesgarlo (ahorro). Entender la diferencia entre las dos últimas es el primer paso antes de decidir qué hacer con tus ahorros.
Gasto
La mayor parte de nuestros ingresos los gastamos para satisfacer nuestras necesidades inmediatas. El gasto cubre necesidades básicas como el alquiler o hipoteca, suministros, alimentación o la compra de productos y servicios que queremos o necesitamos.
Inversión
Otra finalidad de los ingresos puede ser hacer que produzcan más en el futuro, creando valor mediante productos o servicios. La producción y el consumo son dos caras de la misma moneda:
- Los productos y servicios requieren consumidores.
- Los consumidores necesitan esos productos y servicios.
Cuando gastamos para producir más en un futuro, estamos realizando una inversión.
La inversión se puede definir como el gasto no consumido destinado a producir más en el futuro. En la práctica, se utiliza el término también para referirse a la compra de activos financieros (acciones, bonos, criptomonedas) con la expectativa de que aumenten de valor.
Ejemplo
En las fases tempranas de una nueva empresa, las opciones para obtener capital son:
- Buscar financiación de un banco o de inversores privados, que esperan un interés o retorno futuro.
- Vender parte de la empresa a cambio de capital (entregando acciones o títulos de propiedad).
Si destinas parte de tus ahorros a financiar una empresa, estás apoyando la creación de valor futuro: estás invirtiendo.
Mercados primarios y mercados secundarios
Cuando un inversor decide que no quiere mantener ese título o necesita liquidez, puede venderlo a otra persona. Este intercambio no genera nueva producción, porque la empresa no recibe ese dinero.
- Mercados primarios: donde las compañías levantan capital, generan producción y, por tanto, hay inversión real.
- Mercados secundarios (bolsa): donde los propietarios intercambian títulos con la esperanza de que suban de valor. No generan nueva producción y, por tanto, solo redistribuyen ahorros. Estas transacciones tienen lugar en exchanges o plataformas de inversión.
Aunque es posible invertir directamente en start-ups, la mayoría de empresas conocidas —como OpenAI, SpaceX o Anthropic— levantan capital mediante rondas de financiación privada a las que solo pueden acceder inversores acreditados antes de llegar, si llegan, a bolsa.
El acceso a la inversión tiene barreras altas
Para ser inversor acreditado como persona física en España se deben cumplir dos requisitos:
- Ingresos anuales superiores a 50.000 euros.
- Patrimonio financiero superior a 100.000 euros.
Las condiciones varían según el país. En Estados Unidos, por ejemplo, el requisito es un patrimonio superior al millón de dólares.
Según datos del INE, la media salarial en España ronda los 28.000 euros brutos anuales1. En conclusión, la mayoría de las personas, especialmente los jóvenes sin patrimonio acumulado, no cumplen los requisitos para acceder a los mejores vehículos de inversión directa. Las mejores oportunidades en fases tempranas de empresas de alto crecimiento siguen reservadas, en la práctica, para grandes patrimonios o fondos institucionales.
Ahorro
El ahorro son los ingresos no consumidos que guardamos, habitualmente en forma de efectivo o depósitos bancarios. La rentabilidad de los depósitos ha variado mucho según el ciclo económico: fue prácticamente nula durante años y ha subido con las subidas de tipos de interés de 2022–2023, aunque raramente supera la inflación de forma consistente a largo plazo.
Los ahorros también se pueden distribuir en acciones, bonos del estado, Bitcoin u otros activos, donde históricamente ha sido posible superar la inflación, pero a la vez existe un mayor riesgo de pérdida parcial o total del capital.
Dado que la mayoría de personas no dispone de acceso a las mejores oportunidades de inversión directa, es importante colocar los ahorros de forma ordenada, entendiendo bien el riesgo antes de exponerse a activos volátiles.
Referencias:
Artículo publicado originalmente en agosto de 2019. Revisado en 2025 para actualizar datos y adaptar el tono. Este contenido es educativo y no constituye asesoramiento financiero.