Bitcoin no es una aplicación que te permite realizar pagos mediante códigos QR como puede hacer PayPal desde 1995. Bitcoin es una plataforma radicalmente abierta, sin fronteras, pública, neutral y resistente a la censura. Su competidor principal son los bancos y las plataformas de pagos en dinero fiat.

1. Abierto

Cualquiera puede acceder y participar en Bitcoin sin restricciones y sin tener que pedir permiso a nadie.

Este pilar se puede analizar desde dos puntos de vista.

Acceso y uso

No se requiere ningún tipo de identificación ni importa de qué país eres, tu raza o tus gustos. La única restricción es tener una conexión a internet.

De hecho, no es necesario ni ser humano: las máquinas y los algoritmos pueden acceder y utilizar Bitcoin exactamente igual que cualquier persona. No hay ningún requerimiento de entrada ni de salida.

Las plataformas como PayPal o Venmo requieren autorización para que puedas utilizarlas. En muchos casos necesitas un carné de identidad, pasaporte y número de teléfono. Otras plataformas solo operan en determinados países. Ninguna de estas plataformas es remotamente abierta.

Innovación de la plataforma

Además de estas limitaciones de acceso, no puedes crear una aplicación que use PayPal o Venmo como red, protocolo o librería. Puedes conectarte para recibir pagos, pero no puedes ampliarlo ni mejorarlo. Tampoco puedes crear algo no autorizado, como una versión de PayPal para gente sin tarjeta de crédito.

Debido a que la red es suya, todas las decisiones sobre nuevas aplicaciones tienen que venir de ellos. Por tanto, todas las ideas buenas de personas ajenas a la red no se pueden implementar a no ser que creen su propia red.

Bitcoin permite que cualquiera construya lo que le apetezca sin que nadie pueda limitarlo. Se pueden crear aplicaciones utilizadas por tan solo unos pocos usuarios, hacer el código público y cualquier persona puede innovar encima de la cadena de bloques. Es una espiral de innovación que se alimenta a sí misma sin tener que pedir permiso a nadie, de una forma que nunca habíamos visto antes.

Éste es, para mí, el factor determinante de la descentralización de Bitcoin. Las mentes más brillantes, curiosas e innovadoras del mundo pueden colaborar libremente para construir sobre este protocolo, sin que ninguna empresa pueda bloquearles o cobrarles un peaje.

2. Público

Cualquiera puede verificar el código y todas las transacciones que tienen lugar en la red. Nadie puede hacer trampas.

Puedes utilizar software que te dice de forma segura si una transacción ha tenido lugar o no. Cualquiera puede analizar todo lo que ocurre en la cadena de bloques y comprobar que es completamente veraz, sin manipulaciones.

Transparencia total: A diferencia de los bancos, cuyas cuentas internas son opacas, el libro de contabilidad de Bitcoin es público y auditable por cualquier persona en cualquier momento.

3. Sin fronteras

Bitcoin no entiende de fronteras. Es un fenómeno internacional que funciona igual en cualquier rincón del mundo.

No importa dónde vives, dónde estás ni a dónde viajas. Puedes viajar a cualquier lugar del mundo y las restricciones de transportar como máximo 10.000 dólares en efectivo no aplican, porque tus bitcoin están en todas partes y no contigo. Están en el país de llegada cuando viajas, igual que estaban en el país del que venías.

Todas nuestras costumbres, leyes y creencias están basadas en que el dinero está físicamente en algún lugar. Si está en un sitio y lo llevas a otro, lo estás transportando. Pero si está en todos lados en todo momento, no estás transportando nada: simplemente accedes a tus Bitcoin desde lugares diferentes.

El dinero se ha vuelto información sin forma física. No existe en ningún lugar concreto y, a la vez, existe en todos.

4. Neutral

Es tu dinero y de nadie más. El protocolo no juzga quién envía, quién recibe ni cuál es el motivo.

Si vives en un país libre, no es interés de nadie saber qué haces con tu dinero o de quién lo recibes. Un sistema monetario no debería importarle quién envía o recibe valor ni cuál es la intención. Solo debería garantizar que la transacción se lleva a cabo.

¿En qué momento nos hemos vendido al discurso de los bancos? Son organizaciones con ánimo de lucro a las que les hemos dado todo el control de nuestros derechos sobre nuestro dinero, dejando que decidan qué podemos y qué no podemos hacer.

Seguro que conoces a alguien a quien le han retenido una transferencia a una organización o persona que el banco no toleraba. Y el problema después es tuyo: intentar que te devuelvan tu propio dinero. A mí me retuvieron una transferencia a un exchange de criptomonedas durante meses. Nadie debería tener ese poder sobre tu dinero si no estás operando de forma ilícita.

5. Resistente a la censura

Nadie puede confiscar tus Bitcoin. Nadie puede impedirte que envíes dinero a quien te apetezca.

El dinero es un sistema de comunicación. Quienes piensan que no tienes el derecho de asociarte, expresarte y apoyar causas políticas u organizaciones con tu dinero, es su problema. Tienes ese derecho porque es un derecho humano. Nadie te lo tiene que dar ni tienes que ganártelo.

Hay muchos gobiernos que discrepan, como también había gobiernos que no querían separar el estado de la iglesia o no querían que la gente votara. Por suerte, hemos visto que podemos ser mejores que eso.

Quizás algún día nos demos cuenta de que necesitamos separar el dinero del estado.

Si el dinero tiene el propósito del comercio y lo convierten en un arma de vigilancia o de control, deja de funcionar como moneda. Cuando cedes el control de cómo y cuándo puedes gastar tu dinero, también pueden decidir que no puedes financiar a su oposición política.

La descentralización de Bitcoin hace que la corrupción sea muy difícil, si no prácticamente imposible. Ante tiempos de inestabilidad social y política, es un recurso invaluable como medida de prevención o plan B.

6. ¿Qué posibilidades ofrece la descentralización de Bitcoin?

Por primera vez en la historia tenemos estas cinco funciones a nuestro alcance de forma combinada. Y lo hemos llevado un paso más allá del simple dinero. Con tecnologías como los contratos inteligentes que se pueden utilizar en Ethereum y otras blockchains, tenemos la opción de hacer cosas más complejas y sofisticadas.

Por ejemplo, crear organizaciones que no son fijas en un estado ni en un lugar concreto. Son entidades que operan de forma independiente en una cadena de bloques: las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO).

Pueden pasar muchas cosas interesantes si conviertes una empresa convencional en una de abierta, pública, sin fronteras, neutral y resistente a la censura. Todavía no somos conscientes de todas las posibilidades que eso conlleva y quedan muchas aplicaciones por explorar que aparecerán en el futuro próximo.

Por eso siempre recomiendo apostar por criptomonedas que son descentralizadas. Su resiliencia hace que puedan sobrevivir a épocas malas y algún día prosperar.